No se de qué países me leen, no sé si pasa en alguna otra parte, pero en mi país por lo menos a mí me ha pasado muchísimo.

Se trata de las visitas al médico.

No es que me encante ir a la oficina, pero me gusta cuidarme (en algunas áreas) y todos los años al menos voy una vez para hacerme análisis de rutina y ver cómo estoy de salud.

Pues hoy tengo mi cita.

Sucede que la oficina abre hoy a la 1:00 p.m. y los citados deben llegar antes por qué aunque es por cita, se atiende por orden de llegada.

Llegué a las 11:00 a.m. para ver si había oportunidad de anotarme y hacer el turno. La oficina estaba cerrada pero siempre hay un “personaje” que cuando te ve llegar te señala y te dice: “haces el número 3”. Me quedé sentada cerca de la oficina analizando unos documentos, luego me fui a almorzar y más tarde regresé.

Cuando regreso, había un total de 9 personas (hacía el número 3), pero no reclamé mi turno. Me explico: reclamar mi turno es sinónimo de “pelear” por la posición #3 con las personas que estaban allí. Una vez dijera: “yo soy la #3, fue que fuí un momento a comer y regresé”, se formaba la siguiente guerra mundial. Ya la olía y para evitar eso y no ponerme a pelear me quedé callada e hice el número 10.

Otras veces me he puesto en la de “pelear” por el turno por qué la gente a veces quiere abusar. No es lo mío, pero cuando me toca hacerlo con animosidad lo hago. Lo qué pasa es qué hay gente que se coge lo del turno a pecho y forman el escándalo de la vida, por un número.

El punto es que terminé haciendo el turno 2.

Pero pasando a otros temas.

En las oficinas medicas siempre está:

1- Quien no para de hablar (entonces me toca sentarme a su lado y por ende, me sé toda su rutina).

2- Quien pregunta a qué vienen los demás. No hay que hacer esas preguntas, eso es privado.

3- Los que hablan por teléfono y parece que tienen en frente un micrófono. Bendito, hay que tomar en cuenta qué hay gente cerca que no le interesa enterarse de sus sucesos, además de que el ruido molesta.

4- Quien lleva a menores de edad, los deja hacer ruido, desorden, brincoteo…y no los regaña. ¡Por Dios! Debes estar pendiente de tu hijo o hija. Está en una oficina privada. Hay gente. No está permitido el revolú. ¡Contrólalos!

5- La persona que te receta para curar tu mal. Bueno, para eso es que venimos a los doctores, para que alguien profesional nos ayude con eso.

6- El paciente que hace labor voluntaria otorgando números a los pacientes (tú eres el número 3).

Nada, sólo comparto mi experiencia el día de hoy y un poco sobre los personajes que se encuentran acá cuando me toca visitar el médico.

ZJC

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