Muchas veces se cansaba, no quería continuar. Le entraba un torbellino de pensamientos y emociones en la cabeza y en el corazón que no sabía qué hacer con todo eso que sentía. Pensaba que estaba mejor muerta, sin sentir ni padecer. Pensaba que de esa forma ya no le haría daño a nadie, ni a ella misma, pues no se entendía.

Muchas veces quería ser mejor, pero algunas no lo lograba. Decían que ella era maravillosa, una excelente mujer, el amor de la vida de muchas personas, la hija excelente y fajona, pero en su revolú mental, ella no lo podía ver.

Deseaba estar en descanso, pero no sabía cómo empezar. Deseaba no molestar, no interrumpir y no sentir malestar, pero tampoco sabía cómo.

Hacía tiempo no pensaba en morir, pero aquel día lo pensó. Se dio cuenta de su deseo cuando quizo cojer el cajón y botar papeles y cosas viejas, para ir despejándose de lo obsoleto.

Quería estar sola, por la eternidad. Deseaba ser ave que volando llegase lejos, a lugares desconocidos y ahí estar en paz. Con ella, con su soledad, con el viento, con el mar, con sus pensamientos y con su triste realidad.

Pensaba que su mejor estado era la tristeza y el llanto. Le encantaba estar acostada, dormida y despierta sin hacer nada. Antes fue productiva, hoy ya no lo es.

Ella era complicada. Tenía sus buenas cualidades, pero sus cambios de humor los opacaban. Hacía muchas cosas buenas pero de pronto, todas eran malas.

Se encerraba en sus pensamientos y no había quien la sacara, pues de alguna forma le gustaba estar ahí estancada.

También quería dejar huella en la vida de las personas, de sus allegados y de la gente en necesidad, y muchas veces lo hizo, pero quería más.

Era una confusión, era un desespero, eran momentos de esos en que se piensa en todo, de esos que no sabía controlar. Eran muchas cosas. Era todo y también nada.

ZJC

Anuncios