Que mucho cambian las cosas…

De pequeña solía tener muchos juguetes y nada de tecnología. Hoy día los menores de edad ni tienen muchos ni piden muchos juguetes. En estos tiempos los niños y niñas mayormente piden teléfonos, tabletas o algún equipo electrónico. A mí me da mucha pena.

Si bien es cierto que la tecnología tiene su lado positivo, también su lado menos positivo.

Debemos reconocer las edades adecuadas para poder otorgarle equipos electrónicos. Muchos de estos niños no saben usarlos bien y los padres deben estar bien alertas, cosa que a veces no pasa y por ello pudieran caer en problemas.

¿Cuántos casos hemos visto de niñas que desaparecen y en la investigación se encuentra que estuvo conversando con un desconocido y se fueron a encontrar? Quedaron desaparecidas y nunca se supo de ellas. 

Viendo las “personas que quizá conozcas” en Facebook, me apareció el hijo de un familiar. Me parece que ese niño no tiene ni 10 años (quisiera equivocarme), tiene Facebook y Snapchat. Para mí eso es totalmente un error. Los padres y madres no saben a lo que se exponen. Muchos creen que hacen un bien pero a mi entender, no es lo correcto.

No podemos dejar que a tan temprana edad aprendan a manejar un IPad y no salgan al patio a conectarse con la naturaleza, a trepar árboles, a jugar corriendo con los vecinos, a LEER UN LIBRO y dibujar con lápices de colores. ¡Hay tantas actividades chéveres que no requieren un equipo electrónico!

Sí, hay que adaptarse a los cambios, pero vamos, hay que saber cómo y cuándo adaptamos a esos menores de edad en una sociedad tan complicada como la que pisas hoy.

ZJC