A diario me pesa cocinar, estudiar, hacer ejercicios y muchas cosas más.

He descubierto que cuando pienso que tengo que hacer algo como estudiar, me invento excusas, rápido pienso en otra cosa y hasta me cambia el humor. No sé si les pasa pero creo que suele sucederle a mucha gente.

Cuando ya la responsabilidad me presiona mucho, que no tengo más opción que hacerlo, voy y comienzo el ejercicio.

Estando ahí, me doy cuenta que lo que hacía falta era empezar, por que cuando se ejecuta hasta se va disfrutando, te vas envolviendo en lo que haces y le pones empeño.

Ese es el mensaje que traigo. Si te pasa esto, ¡empieza! Además de que harías lo que te toca, adelantas y dejas de seguir atrasando las actividades que tienes que hacer.

Aquí lo torturante, creo que es el pensar en la tarea y en el no querer hacerla. Creo que me da más pereza ese pensamiento de “ay, no quiero hacer eso”, que el hacerlo.

Así que, veré como me va dejando el pensamiento y tomando acción. Total, hay cosas que igual hay que hacerlas tarde o temprano.

ZJC

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