5:45 a.m.
-Hora de levantarse. -Hay que avanzar, el tiempo no da, el viaje es largo.                      -Tengo sueño, quisiera quedarme un rato más (doy vueltas y vueltas en la cama).

6:00-6:30 a.m.
-¡Wake up!
Un baño, vestimenta y listo. Rush, prisa, acelere.

6:30 a.m.
-De camino

-¿Estás bien?                               Sí                                                                                                                                                                      -¿De verdad?                                                                                                                                        Un poco ansiosa por el “rush”

Toda esa prisa, ese “rush”, de la mañana lo cogí yo. Yo no estaba apurada, pero mi entorno sí. Voy por el camino en silencio, sin palabras, ansiosa. Llevaba la tensión del entorno adherida a mi.

Muchas veces nos levantamos sensibles y alertas. En ocasiones, por cosas que podemos identificar, en otras, no sabemos por qué. Si a eso le sumamos que el ambiente está de prisa, tenso o acelerado, nos estamos sumando una ansiedad terrible.

Y es que… el estilo de vida nos empuja hacia la vida estresada, no toma en cuenta el individuo como ente holístico. El sistema pretende que vivamos acelerados con el propósito de producirles.

“Levántate, báñate, vístete, sal de la casa (no comas), entra a las 8, produce hasta las 5, sal tenso, coge el tapón, detente en el supermercado por que no te ha dado tiempo de comprar leche, o, por que tienes que comprar algo para comer; pagas, tomas el tapón, llegas, cocinas (porque el sueldo no te da para gastar en comida afuera todo el tiempo), comes, te bañas y, quedas dormido”. De las 24 horas de una semana común, pasamos unas diez o más fuera de la casa, otras cuatro o cinco con nuestros seres queridos y las demás intentando descansar. ¿Justo, no?

…y así, toda esta maraña forma parte de que sientas ansiedad. ¡Sí, es parte! Por esta razón, es que debemos procurar mantener un ambiente donde prevalezca la tranquilidad. No digo que sea fácil, pero algo podemos hacer. El entorno no siempre lo podemos controlar, pero dentro de lo que podamos, podemos escoger reaccionar de forma que nos permita sentirnos bien, que no nos afecte o nos afecte lo menos posible.

Hay días que nos sentimos vulnerables y se nos complica manejar las cosas. Sin embargo, hay días en que nos sentimos mejor y de forma consciente podemos elegir y tratar de acomodar la vida a nuestro favor.

ZJC

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